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Mostrando entradas de febrero, 2011

La curiosidad

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La curiosidad no siempre es algo relevante; se nos presenta como un pequeño detalle que nos causa cierto grado de inseguridad... inseguridad que comienza a matarnos por dentro y a crear esa duda por saber que sucede.
¿Cuántas veces podremos aguantarnos y durar un poco más? Pocas, relativamente pocas! Por instinto caemos en esa realidad de conocer todo lo que se nos presenta y nos hace dudar.
Pero, ¿qué tan buena será esa curiosidad?, ¿hasta dónde nos puede llevar? No tenemos que pensarlo, sólo debemos actuar...

La ciudad

¿Y dónde quedó la ciudad donde yo vivía? Todo luce tan extraño ante mis ojos, que siento que algo nuevo me cautiva.

De pronto me miro desamparado, en un mundo banal, que me cautiva con gracia y gran poder verbal.

No siento miedo de la oscuridad, sólo temor al caminar por los viejos caminos, que se han rejuvenecido durante todo mi andar.

Una escalera... ¿a la luna?

Con el orgullo siempre alto nos han impulsado a mirar hacia arriba para ver nuestro futuro.

No hemos creado una escalera, pero si llegamos a la luna. Y de qué nos sirvió si cada día hablamos más y pensamos menos. Caminamos sin andar, en nuestro camino que parece de cristal.

Una escalera cortada, así es por la que deberíamos de andar. Una que nos permita pensar en cómo nuestros sueños lograr, cuando vemos hacia adelante, pero con un pie en el peldaño de atrás.

¿Somos capaces de labrar nuestros escalones confiando en los que acabamos de pasar?