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Mostrando entradas de enero, 2014

Caminando

Frente al mar, donde una noche soñé que te iba a encontrar, he camino por todo el precipio hasta que el sol me dijo que sus rayos se iban a descansar. En ese momento misterioso, cuando la magia cubre la superficie y el océano se convierte en una brasa, mi mente distraída se dejó llevar por el viento miestras esperaba que tu llegaras... pero al final de la tarde, tu esencia no llegó y mi corazón ilusionado tropezó con una ligera saliente, sin tener más camino que el vacío que pendía de ese afilado risco...

Sólo me pregunto

¿Qué habrá sido de tu vida? ¿qué tanto te ha cambiado el tiempo? ¿aun te acordarás de mí? Y ahora, ¿cómo me recuerdas? ¿cómo una buena época en tu vida o como un simple sueño borroso? Existen días en los que no dejo de pensar en ti y viene a mi mente la pregunta si tú algún llegas a pensar en mí.Las marcas en el alma, la vida selló... a cada instante en nuestra piel las tatuó. Cada risa y cada lágrima fueron escritas en piedra para demostrarlas al viento, sin imaginar que el tiempo siempre trae al olvido.Tantos años de abandono cubren lo espléndido que una vez existió, pero cada año bisiesto descubro las ruinas de lo que una vez sucedió...

Sueño vívido

Sentí el rocío en mi cara, vibrante como el sonido de una campana de plata. A lo lejos un caudal de agua lentamente se desplazaba y en la oscuridad de la noche vi el amor que me da tu ser.De pronto una delicada hoja tocó mi frente y mi mente reaccionó como la pólvora, dejando aturdido mi cerebro y mostrando la quietud de la noche. Fue entonces cuando descubrí que aún no te tenía a ti. Pero en el silencio del alba, descubrí que soy feliz.

Tu silencio

En medio de la noche, cuando todos los sonidos han cesado, puedo imaginar el sonido que hacen tus labios cuando recorren mi pecho buscando encontrar un camino que los lleve al escape de mis palabras.Guiados por la luz de una estrella solitaria, nuestras miradas se cruzan y entre nosotros se forma... un silencio glacial.

Frío en mi habitación

Regresa por un momento, vuelve y toma mi mano,
la noche es muy fría y mi pensamiento no deja de divagar.
Regresa y mírame a los ojos, sólo escucha mi respiración;
no te pido que entres en mi mente, eso ya pasó.

Vuelve al menos un minuto y hazme sentir que estás aquí,
que el vacío en el aire frío puede ser llenado.
Aunque sea la última vez y nuestras almas nunca se vuelvan a ver,
al menos por ahora te pido que te quedes conmigo.

Hazme sentir que el frío sólo es el pretexto para estar juntos
aunque por la mañana,
hayas desaparecido...

Realmente, ¿puedo sostenerme?

Imagen
El mundo se detiene cuando vemos que nuestras acciones han sido los hechos más fáciles de nuestra existencia. Nunca ha sido complicado ofrecer perdón y decir cuánto lo sentimos, ¿pero cuántas veces hemos podido ofrecer el mismo sentimiento hacia los demás? Palabras consoladoras que terminan por ahogar nuestras mentes en un torbellino de injusticias que nosotros mismos nos brindamos.
Tan fácil es comprender que necesitamos ayuda que tanta simpleza nos complica el hecho de pedirla. No existe la confianza suficiente para entregarnos a los demás y ponernos en sus manos para dejarnos caer y tener la completa seguridad de que en nuestra caída libre seremos suspendidos antes de llegar al punto cero de la gravedad.
Rodeado de la oscuridad de la noche caigo en cuenta que la humanidad nunca llegará a ser auto suficiente, porque por más que lo intentemos y mientras más grande sea nuestro esfuerzo, sólo conseguiremos acercarnos un paso más a nuestro aislamiento solitario.

Cuando se dice adiós

Cuando todo acabó; cuando la magia se acabó y la neblina cayó. Ese frío momento en que sólo te quieres escapar. Nada se derrumbó, sólo se construyeron las ruinas de un hermoso palacio de cristal.

Recordando

¿Qué ha sido de ti? ¿a dónde te has ido? ¿a qué remoto lugar te marchaste? No he podido olvidar cuando caminábamos tomados de la mano y sonreíamos al sol.Te marchaste sin saber a dónde te llevarían tus pasos; sin saber si podías recuperar tus sueños. Buscabas el atardecer en el mar.Ahora no puedo dejar de pensar; repito mi andar sobre estas calles de piedra esperando que mi recuerdo, a tu memoria, algún día salga a su encuentro.

Tren de media noche

En el tren de media noche van libres los recuerdos de un amor perdido que se consumió por dentro. Bailando en la oscuridad, como fantasma al acecho, saludan a su portador y corren a esconderse detrás de un asiento.Granujas de la vida, amenazan a la felicidad de la cabina, que con la experiencia de la vida, no ha parado de ser la maquinista.