Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2014

Reemprender el vuelo

Cuando sopla el viento, mis oídos se distraen, mi mente divaga y mi corazón se relaja. Acostumbrado en ir siempre en una dirección, mi camino de torna incierto, con curvas a cada paso, pero cargadas de adrenalina y emoción.Una nueva línea de traza frente a mí, un camino donde desconozco lo que aguarda. Pero, amante de los retos, no lo quiero dejar. Mi anhelo es descubrir hasta dónde me llevará y con que cosas, en la travesía, me he de topar.Por qué preocuparme como se vean las cosas, si al final, la luna es la misma aquí que allá y aparte del espacio, sólo el cariño de la luz nocturna queda como división. ¡Abre las alas, que ha llegado el tiempo de volver a volar!

Caverna

Con la mirada perdida en la inmensidad de las sombras. Su vista de traducía al tacto de sus manos.Grande fue el hallazgo que tocaron sus dedos, pero más grande fue el dolor que interpretó su miedo. Una dura corteza mutiló su sentido, ahora su cuerpo inmóvil espera parado em el centro del salón, esperando a que llegue el fin del último segundo.

Regalo a una flor

Con tanto deleite se fue formando; sus células se fueron alargando con el paso de los días. Los rayos del sol calentaron cada milímetro del revestimiento. Ansiosa de ver el cielo azul; de sentir el aire en sus pétalos; gustosa de sentir el rocío... su vida no podía ser más armoniosa.Pero nunca se imaginó, que todo podría ser diferente. Al abrir sus pequeños y delicados pétalos, su mirada se detuvo en un rostro angelical; su rostro sintió lo terso de unos labios y con gusto compartió su aroma floral.Esa mirada coqueta la cautivó desde un principio; el susurro de su boca la dejó sin aliento, pero la sonrisa de su cara, inmortalizó ese gran momento.

Egoísmo

Quisiera que pensaras en mí todo el día; que dedicaras todos tus pensamientos en mi ser. Que sueñes conmigo y te despierte mi mente.Piensa en mí y llévame en el recuerdo, porque cada que miro al cielo los labios de tu boca siempre beso.

Sofocado atardecer

Esa tarde de agosto, donde corría anuncio de tormenta, el calor sofocante abrumaba mi mente. El sonido del mar a lo lejos sólo era capaz de acentuar el escosor de este lugar, más muerto que un gato ahogado en una noria.La brisa... la cálida brisa de verano sólo dejaba humedad; un ambiente pegajoso en donde cada suspiro era una ardiente agonía.¿Quién iba a pensar que todo esto estaba perdido ya? ¿acaso la ausencia de nubes no demostraba la austeridad de mis esperanzas?Con el tiempo he sido fuerte, pero ese día... ese día no puede más, recuerdo como ese silencio mortal taladraba mis tímpanos y los dejaba húmedos como la corteza de las palmeras. Las ruinas de una ciudad yacen bajo el vaivén de las olas y mi capacidad de entendimiento poco a poco se fue desmoronando.