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Mostrando entradas de diciembre, 2014

Noches de pasión

Todas las noches que nos escondimos bajo las sábanas y jugamos a perdernos. Nuestros besos escurridizos se iban encontrando y se perdían en la oscuridad de la noche.Como ánimas en pena, que vagan en el mundo con una cruel condena, nuestros cuerpos se cruzaban y, para nuestro deleite, se fusionaban en uno solo.

Belleza lunática

Sin dar tregua al alba, su presencia se vislumbró antes de que desaparecieran los rayos del sol. Como un fiel espectador, sus ojos nunca se movieron; sus sentimientos se clavaron en la mente de aquel infeliz.Como clavos al rojo vivo fueron entrando lentamente, cambiando estilo y formas de pensar. ¿Quién lo iba a imaginar? La luna es un misterio por decifrar. Su belleza extrema sólo se compara con su hambre de maldad.Engatuzando gatos y cambiando a los desdichados, sus ideas giran entorno a los deseos de la humanidad.

Fría soledad

Con el tiempo sobre su espalda y sus manos cansadas de tanta derrota, sus ojos no podían ocultar las batallas perdidas. Lágrimas rotas caían por sus mejillas; limpiaban la suciedad que le había dejado la fría ciudad.
Sin más esperanzas que la llegada de la fría noche; la ante sala de una muerte segura. Su corazón ennegrecido ya no podría volver a amar, mucho menos intentar llorar. Todo el calor interior, se había esfumado por los poros de su piel.
La grandeza de las calles era su única fortuna y esta, no era más que un tesoro maldito, que carcome el cuerpo y se va introduciendo poco a poco en sus huesos.

Deseo nocturno

Con los ojos cerrados y la cara contra el viento, paciente, siempre esperando el susurro del viento.
Suspiro de la noche, exhalación de amor. Con tus manos arrúllame y llévame a soñar.

Aroma

¿Recuerdas el olor de la mañana? Esa sensación de inmortalizar un momento de nuestras vidas a través del sentido del olor.

¿Eres capaz de oler el peligro y ser lo suficientemente inteligente como para no comer ese bocadillo?

Olores que matan, olores que embellecen el alma.

Rasga mi piel, no todo puede estar tan mal; abajo de esas células vivas y muertas, mi olor te podría gustar.

Los escombros

Con la piel cortada y la mirada perdida; sus pies cansados de caminar, iban sangrando por toda la calle. Sus manos agrietadas mostraban la supervivencia de su ser. Su mente, nublada, pero viva seguía dormida en el fondo de su cráneo, esperando a que cesara la lluvia de escombros que aun caía.
Sin más esperanzas que las arrebatas al destino, la ciudad cayó en llamas; los edificios cayeron como piezas de dominó y, sus habitantes, como una colonia de hormigas indefensa, fueron los cimientos de los escombros que construían la destrucción.
Su cuerpo y alma se salvaron, pero, a partir de ese día, su mente ya nunca más volvería a ser la misma...