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A veces el viento arrastra nubes por tu cielo y la luz se vuelve tenue. Aunque no puedas ver los rayos del sol, este sigue brillando ahí para ti.Cuando cae la noche y la luz de la luna se pierde entre las bolas grises de algodón, en el firmamento están las estrellas, esperando con ansiedad guiar tu camino.

La línea

Esa línea que surca el cielo, tan flexible como el aire, tan rígida como el horizonte. Línea de luz que transmite felicidad; límite definido en un sólo trazo. Con ligeras curvaturas, su pasión salta al cielo. Aunque haya viento, a su destino siempre llega; de día o de noche, su semblante no cambia. Esa línea blanca brillante, esa línea que es su sonrisa...

Sobre salto a media noche

Las sombras giran alrededor; los pájaros cantan muy despacio;
esperando no incomodar los sueños de los durmientes.
El tiempo se detiene cuando pones tus labios en mi piel;
cuando tus manos se posan en mi cuerpo, un volcán se enciende en mi interior.

Un vendaval recorre mi cabeza,
enredando los cabellos que nunca estuvieron quietos.

Tocado por el silencio,
el sueño se adorna con susurro y duermes en infinita paz.

Serenidad

Todo está a su máximo esplendor, el sol brilla en el horizonte, el viento sopla sobre la hierba y eleva hasta lo alto de los cielos el polen, que se cuela en mi nariz.

Con lágrimas en los ojos, me derrumbo en el suelo, esperando encontrar algo que me ayude despejarme.

Sin darme cuenta, llevo un tiempo con la mente despejada y el alma en calma...
Esa belleza cautivante, que provoca que todo mundo volteé la mirada; esa belleza me mira a mí.
Sin querer, nuestras miradas se cruzaron y desde entonces, no hay poder en el mundo que me haga apartar la vista.
Mirada cautivante, capaz de destrozar todo silencio; ojos pispiretos, capaces de desnudarme con un pestañeo.
Sin mucho que perder, te arriesgaste a sonreír y ahora, mi mirada no puedo apartar de ti.

Tardanza

Como siempre; como todos los días de mi vida, llego un tiempo después de la hora citada.Ese pasillo largo, en donde se escuchan mis pasos apresurados, pinta mi sombra cuando me muevo hacia adelante.Con la maleta arrastras, busco el andén tan esperado.He llegado tarde; tarde como siempre... pero, pero esta vez, sólo perdí unos minutos no tan valiosos de mi vida. Casi sonriendo, mi tren de la felicidad espera ansioso por mi.

Insensible

Y cuando pienso que ya no siento nada, aparece una sensación extraña que me quema la piel; esa sensación que una vez provocaste y me dejaste sin palabras...

Ejército machacado

Palabras encerradas; anhelos capturados y guardados en un baúl de papel. Pequeño ejército entrenado para atacar a la menor provocación. El entrenamiento fue arduo; el único objetivo en mente, decirte lo que por ti siento...Nada arrastrado por el viento; todo fríamente calculado y preparado para llegar a su objetivo.Por más planes que haya en las tácticas, no siempre se logra el objetivo.Como kamikazes fracasados, la muerte llegó sin haber alcanzado su objetivo...

Llovizna de otoño

Sin prisas, en slow motion, las gotas de lluvia inundan el ambiente; humedecen el aire, haciendo que los pulmones de llenen del aroma de los bosques. Pensando que estás en casa, cierras los ojos y te dejas llevar.En una ciudad que nunca duerme, los sueños son una utopía difícil de encontrar. Cuando el aire impregna tu cuerpo, te das cuenta que son suspiros de personas que ha venido e ido a tu alrededor, dejando recuerdos, a manera de ropa.

Miedo

Corriendo, con la respiración entre cortada y la cara bañada de sudor, respiras hondo, mientras luchas por mantener el oxígeno en tu cuerpo...

Cada sonido es perturbador y martillea tu cerebro con un gran estruendo, logrando que se ericen los pelos de tu nuca.

Los rayos del sol que se cuelan por entre las hojas, no son suficientes para disipar el temor en tus pies. La luz danzarina, sólo acaricia las penumbras y las vuelve más terroríficas que la misma noche.

Se escucha en todos lados... en cada punto que observes, presientes que lo puedes ver.

Creíste que te habías escapado; que por fin lo habías derrotado... pero, sólo fuiste una ingenua alma soñadora engañada.

Cuando te ponga las manos encima, no quedará ni un rastro de tu aliento... eso lo sabes, por eso luchas como si tuvieras alguna oportunidad.

Tus manos sudan y tu mirada te traiciona; te caes, pero te logras levantar y vuelves a echar a correr.

Como alma que lleva el diablo, intentas huir. Intentas escapar, intentas volver a …

Estrellas

Y a veces miro al cielo esperando encontrar respuestas.En ese inmenso vacío, ya no queda nada... Larga fue la espera... el resultado fue ilusorio[.]Con la mirada clavada hacia arriba, observo pasar las estrellas...

La lluvia

Llueve otra vez; el clima no se decide a humedecer la tierra o secarla. Entre nube y nube, los rayos del sol se asoman y esperan iluminar una sonrisa...

Es una lástima que en esta villa, la seriedad gobierna.
Entre rayos y vendavales, la tormenta se dejó sentir. A lo lejos se pudo observar una figura que se iba... nadie supo decir quién abandonó la villa.
Mariposas blancas que con sus alas desprenden magia a tu alrededor. Despeinan tu cabello, como si fueran la brisa del mar. Su delicadeza descansa en lo fijo de tu mirada; acto solemne de seguridad.Cierra los ojos y sonríe al sol, la alegría no se demuestra si tus labios están serios. La alegría brilla en los suspiros que se esconden en el tiempo.
Aun en mis sueños, te apareces como una ilusión. Esperando poder hablarte, descubro que sólo es una alucinación.
Despierto agitado... compruebo que ya no estás, que nunca estuviste en la habitación; en la oscuridad que reina el cuarto, sólo se escucha mi respiración y el aire queriendo entrar por la ventana. 
Desesperado, ahogo un sollozo en la almohada, sabiendo que nunca lo escucharás... me desvanezco entre sueños intranquilos.

La andanza

Y yo que pensé que todo esto había acabado, que tonto fui. Nunca imaginé que la ausencia de tu calor estremecería tanto mi piel. Que mis manos, acostumbradas a tocarte, se sentirían inútiles al tocar el vacío entre los dedos.
Cuando nada ocurre ya, los suspiros se vuelven largos y agonizantes. Esperando encontrar vida en el camino, me resigno a seguir caminando.
Pensando si algún día llamarías, el viento dejó de soplar en el mar. Cuidando que su ausencia no dañara el curso de las olas, nunca se fijó que la brisa dejó de existir.

El sonido del silencio

El sonido de una mirada es tan sorprendente como la caída de la primera hoja del otoño. Cuando ese par de labios susurran, el viento se ruboriza por la armonía producida. Sentados en la nada, respirando y viendo hacia el vacío, nuestros corazones gritan aquello que callan las estrellas. Como reloj de tictac, cierro los ojos y dejó que tus dedos ericen mi piel... no hay mucho que perder, sólo las chispas de un choque eléctrico de paz.
Cuando los escombros esconden la gloria de antaño, la esperanza hiberna hasta encontrar el momento de salir a la luz.

Aunque a veces no se da cuenta que el tiempo no siempre juega a su favor.

Una foto vieja refleja la grandeza que una ves existió; pero esa instantánea sólo ayuda a hacer más grande el vacío que ahora existe entre tu mundo y el mío.

Recuerdos de un ayer que sólo estarán presentes con la nostalgia de lo que sucedió.

Un presente paralelo, formándose a través del viento seco que corta lo más delgado de la respiración.
Y poco a poco el viento hizo cambiar las páginas; una velocidad aterradora terminaba con lo que quedaba de las hojas, hasta que de pronto... levantó la cubierta y el libro quedó cerrado.

Alucinación

Con las pupilas dilatadas y los poros abiertos, el camino de baldosas amarillas reflejaba la luz en mi cuerpo.
Estelas de colores adornaban mi andar; luciérnagas corredoras dejaban un polvo tornasol que, aunque me hacía estornudar,  me doblaba de la risa.
La tristeza no tiene lugar; los pilares de este mundo son paz y alegría. Justo  cuando era inmensamente feliz, crucé el umbral...
Wonderland se quedó atrás; en su lugar, una serie de punzadas en mi cuerpo abrumó mi corazón.

Bestia

Y entre la bruma se aprecian un par de ojos que no dejan de observarme. Mi corazón se hiela por la intensidad de aquella mirada. Mis piernas se congelan y mis músculos no responden. Elevo una plegaria al cielo, porque se que, después de todo, éste es mi final...

Pubertad

Demasiado joven para entender que hay cosas que no se pueden cambiar, que mientras el mundo da vueltas, las estrellas seguirán brillando en el firmamento.
Pudieron haber sido lágrimas en sus ojos, pero la lluvia empapaba su cara y una ridícula sonrisa se apoderó de su boca; nadie sabía que sentía mientras miraba al horizonte.
El reloj no dejaba de sonar, cada tic tac hacía rodar una gota de cera sobre los cuadros del mantel.
Cuando sonaron las campanas, el centro de la mesa sólo tenía lo que fueron velas y yo, en mi taza blanca, un café frío y la certeza de que tú ya no llegarías.
Piensa en las estrellas que se ocultan entre las ramas de los árboles; su vida tan sencilla y agraciada ilumina ahora tus ojos.Quiero agarrarte la mano, pero no puedo...  interrumpir tu mirada acabaría con la imagen que se refleja en mis pupilas.Contempla la vía láctea en todo su esplendor, no dejes que nada te interrumpa. Si miras con atención, esa estrella fugaz, es sólo un simple beso que mandé hacia tus labios.Déjate consumir por la paz del bosque; déjate llevar por la brisa fresca... no importa si te caes en la hojarasca, sólo llévame contigo para rodar juntos por el suelo.

Aire fui

Por unas horas fui aire... ese que sopló con la lluvia y enrredó tus cabellos. Al final, fracasé... no pude seguir soplando libremente sin pensar en ti.

Suspiros de ceniza

Con al ciudad en llamas de fondo, el destino los alcanzó. Sus brazos se empeñaron en mantenerlos unidos, pero su decisión no fue suficiente.

Las rachas de viento caliente irritaba sus mejillas; las llamas tiñeron de rojo el cielo nocturno.
Con ojos cristalinos, sus miradas trataban de ser fijas; la piedad de forzaba en salir, pero entre tanto intento fue absorbida por la agonía.
Entre sollozos y dedos cruzados, sus suspiros se perdieron entre las llamas y al final, su amor quedo fundido entre las cenizas.

Pesadilla

Con el cuerpo sudado y el corazón  agitado despierto rodeado de oscuridad. Tus ojos se han cerrando y tu aliento ya no se siente en mi piel. En medio de la noche, mis manos buscan aferrarse a la realidad... pero la realidad es que tu esencia se ha marchado y yo solo me he quedado. Rodeado de un aire nauseabundo, me pregunto si podré despertar y escapar de esta pesadilla, en donde los besos ya no vuelven más y las únicas caricias que llegan a mi piel son de la soledad.

No te extraño

Ese momento en el que no te puedo extrañar... todo me recuerda a ti. Si volteo a un lado, aun te veo. Tu aroma sigue a mi alrededor. Mi piel aun se eriza cuando recuerdo por donde me tocaron tus manos.Sin la necesidad de que fuera de noche, el silencio se hizo sentir y entre ese lapso de tiempo, las estrellas llenaron el firmamento de mi mente. No te quiero extrañar, me rehuso a hacerlo... me gustaría que estuvieras conmigo, al menos un instante más...

El cascabel

Cuando los árboles se calmaron y las aguas dejaron de moverse, el gato Chesire buscó con un miedo frenético su cascabel.
Con los ojos como platos, descubrió con terror, que éste había dejado de sonar. 
Fue entonces cuando su sonrisa se desvaneció...

Encanto

En la oscuridad de la noche, las estrellas hicieron eco en el cielo. El viento soplaba lentamente y arrastraba tu aroma a mi encuentro. Como gato de tejado en tejado anduve y en un momento casual, nuestras miradas se cruzaron. Una tímida sonrisa se asomó y desde entonces no logro despertar de la hipnosis.

El choque

Con una velocidad no imaginada, te acercaste peligrosamente a mí. Sin ser consciente de tus actos o actuando premeditadamente, decidiste sonreír.
Sonrisa cegadora y cautivante; distracción de mi periferia. Sin apartar los ojos de lo inevitable, te vi chocar contra mí.
Una explosión de ideas; un rompecabezas de fragmentos. Pedazos esparcidos por el piso, esperando ser recuperados.
Sin existir un orden en las cosas, comencé a unir las piezas. Sin darme cuenta, estaba construyendo un mural.

Límites

Sin temor a equivocarme, buscando llegar a zonas desconocidas, corro tan rápido como mis piernas me lo permiten. La carrera es implacable y el esfuerzo es demasiado, pero al final, me derrumbo con gran satisfacción. Entre mis manos, inmóvil y apenas respirando, se encuentra mi imaginación.

En una pelea desigual, termina cediendo a la fuerza. Sin encontrar mucha razón en las acciones, termina por quedarse callada. Casi secuestrada, le explico que no lo tome personal, pero no es necesario que siga creciendo.

Su cara de incertidumbre se postra sobre mí y sus pequeños ojos sólo muestran la curiosidad que siempre la mueve; derrotada y encerrada, sus sollozos crean una canción tan triste y melancólica, como cuando llora la Luna a su amor perdido.

Testigo silencioso

Aun puedo escuchar sus gritos pidiendo auxilio. Mi nombre no dejaba de repetirse entre cada aliento robado. En medio de la oscuridad, su luz se fue desvaneciendo y con ella se fueron mis sueños. Mi corazón se detenía ante lad marcasde semejante agonía. Mis palabras fueron sofocadas por la oscuridad del entorno; después de eternos minutos, cuando gordas gotas de sudor surcaban mi rostro, el silencio me arrebató los susurros donde le decía "perdóname, aun te quiero..."Olvidado en un rincón, con el corazón hecho pedazos y el alma en el infierno, mi cuerpo se perdió entre la oscuridad y la inmundicia.

Caja de sorpresas

Hay cosas que se deben de gritar; cosas que si no se liberan te pueden hacer explotar. Nada justifica la indigestión de las palabras, ni siquiera el amor.
Hay hechos que se deben de demostrar; acontecimientos que se deben de vivir para mejorar y cambiar. Todo cambio lleva un proceso y durante él, algo se perderá, pero es necesario para poder prosperar.
Hay acciones que se deben guardar; no todo tiene justificación y hay ecuaciones que no se pueden cambiar. El resultado ya está escrito y ningún cambio nos puede beneficiar más.
No hay reglas para saber qué debemos gritar, demostrar o guardar. Al final, nuestros instintos nos llevarán a un sitio donde no se sabe si será frío, cálido o templado.