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Mostrando entradas de agosto, 2016

Miedo

Corriendo, con la respiración entre cortada y la cara bañada de sudor, respiras hondo, mientras luchas por mantener el oxígeno en tu cuerpo...

Cada sonido es perturbador y martillea tu cerebro con un gran estruendo, logrando que se ericen los pelos de tu nuca.

Los rayos del sol que se cuelan por entre las hojas, no son suficientes para disipar el temor en tus pies. La luz danzarina, sólo acaricia las penumbras y las vuelve más terroríficas que la misma noche.

Se escucha en todos lados... en cada punto que observes, presientes que lo puedes ver.

Creíste que te habías escapado; que por fin lo habías derrotado... pero, sólo fuiste una ingenua alma soñadora engañada.

Cuando te ponga las manos encima, no quedará ni un rastro de tu aliento... eso lo sabes, por eso luchas como si tuvieras alguna oportunidad.

Tus manos sudan y tu mirada te traiciona; te caes, pero te logras levantar y vuelves a echar a correr.

Como alma que lleva el diablo, intentas huir. Intentas escapar, intentas volver a …

Estrellas

Y a veces miro al cielo esperando encontrar respuestas.En ese inmenso vacío, ya no queda nada... Larga fue la espera... el resultado fue ilusorio[.]Con la mirada clavada hacia arriba, observo pasar las estrellas...

La lluvia

Llueve otra vez; el clima no se decide a humedecer la tierra o secarla. Entre nube y nube, los rayos del sol se asoman y esperan iluminar una sonrisa...

Es una lástima que en esta villa, la seriedad gobierna.
Entre rayos y vendavales, la tormenta se dejó sentir. A lo lejos se pudo observar una figura que se iba... nadie supo decir quién abandonó la villa.
Mariposas blancas que con sus alas desprenden magia a tu alrededor. Despeinan tu cabello, como si fueran la brisa del mar. Su delicadeza descansa en lo fijo de tu mirada; acto solemne de seguridad.Cierra los ojos y sonríe al sol, la alegría no se demuestra si tus labios están serios. La alegría brilla en los suspiros que se esconden en el tiempo.
Aun en mis sueños, te apareces como una ilusión. Esperando poder hablarte, descubro que sólo es una alucinación.
Despierto agitado... compruebo que ya no estás, que nunca estuviste en la habitación; en la oscuridad que reina el cuarto, sólo se escucha mi respiración y el aire queriendo entrar por la ventana. 
Desesperado, ahogo un sollozo en la almohada, sabiendo que nunca lo escucharás... me desvanezco entre sueños intranquilos.

La andanza

Y yo que pensé que todo esto había acabado, que tonto fui. Nunca imaginé que la ausencia de tu calor estremecería tanto mi piel. Que mis manos, acostumbradas a tocarte, se sentirían inútiles al tocar el vacío entre los dedos.
Cuando nada ocurre ya, los suspiros se vuelven largos y agonizantes. Esperando encontrar vida en el camino, me resigno a seguir caminando.
Pensando si algún día llamarías, el viento dejó de soplar en el mar. Cuidando que su ausencia no dañara el curso de las olas, nunca se fijó que la brisa dejó de existir.