Por unas horas fui aire... ese que sopló con la lluvia y enrredó tus cabellos.
Al final, fracasé... no pude seguir soplando libremente sin pensar en ti.
Por unas horas fui aire... ese que sopló con la lluvia y enrredó tus cabellos.
Al final, fracasé... no pude seguir soplando libremente sin pensar en ti.
Con el cuerpo sudado y el corazón agitado despierto rodeado de oscuridad. Tus ojos se han cerrando y tu aliento ya no se siente en mi piel.
En medio de la noche, mis manos buscan aferrarse a la realidad... pero la realidad es que tu esencia se ha marchado y yo solo me he quedado.
Rodeado de un aire nauseabundo, me pregunto si podré despertar y escapar de esta pesadilla, en donde los besos ya no vuelven más y las únicas caricias que llegan a mi piel son de la soledad.
Ese momento en el que no te puedo extrañar... todo me recuerda a ti. Si volteo a un lado, aun te veo. Tu aroma sigue a mi alrededor.
Mi piel aun se eriza cuando recuerdo por donde me tocaron tus manos.
Sin la necesidad de que fuera de noche, el silencio se hizo sentir y entre ese lapso de tiempo, las estrellas llenaron el firmamento de mi mente.
No te quiero extrañar, me rehuso a hacerlo... me gustaría que estuvieras conmigo, al menos un instante más...
En la oscuridad de la noche, las estrellas hicieron eco en el cielo. El viento soplaba lentamente y arrastraba tu aroma a mi encuentro.
Como gato de tejado en tejado anduve y en un momento casual, nuestras miradas se cruzaron. Una tímida sonrisa se asomó y desde entonces no logro despertar de la hipnosis.
Aun puedo escuchar sus gritos pidiendo auxilio. Mi nombre no dejaba de repetirse entre cada aliento robado.
En medio de la oscuridad, su luz se fue desvaneciendo y con ella se fueron mis sueños. Mi corazón se detenía ante lad marcas de semejante agonía.
Mis palabras fueron sofocadas por la oscuridad del entorno; después de eternos minutos, cuando gordas gotas de sudor surcaban mi rostro, el silencio me arrebató los susurros donde le decía "perdóname, aun te quiero..."
Olvidado en un rincón, con el corazón hecho pedazos y el alma en el infierno, mi cuerpo se perdió entre la oscuridad y la inmundicia.
Esta mañana me he prometido volver a nacer. Ignoraré tus besos matutinos y caricias matutinas. Fingiré no sentir tus labios tersos sobre mi rostro y que tu mirada no se postra sobre mi cara.
Me encerraré en una crisálida para poder cambiar. Seré todo lo que siempre he soñado; la libertad estará por todo mi ser.
Renaceré como el ave fenix y volaré. Juntando mis manos y mi corazón, te daré lo que siempre he querido y que no me he atrevido.
Nuestros corazones volarán por el cielo azul y nada los detendrá.
¿Y si nos volvemos a encontrar?, ¿si descubrimos que una mirada aún nos puede paralizar?
Mi boca tartamudea y se come las palabras. Mis manos estrujan el viento, que lleva consigo sentimientos libres.
Mi sombra te acompaña y vigila cada una de tus pisadas.
Al final de la jornada, los sueños tienen un destino que tú y yo no compartimos. Sólo recordamos los bellos momentos que nos desgarraron el alma.
Las noches reclaman tu presencia; la oscuridad no se siente tranquila. Mis manos se aferran a la almohada, fingiendo que tocan tu espalda.
La lluvia ha empapado mi cuerpo, dejando sólo un puñado de carne y huesos. Eras el calor de mi ser.
Ahora... ahora comprendo lo que necesitaba saber.