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Miedo a medianoche

Cuando las luces desaparecen, tu respiración azota mi piel, como el vendaval de un huracán, dispuesta a luchar y dejar estragos en mí.
Sólo hay tinieblas; la oscuridad se ha apoderado de todo. Entre mis pensamientos y mis pesadillas, los ruidos nocturnos hacen mella en mi mente, la cual no para de buscar una salida.
Entre jadeos y gotas de sudor y, ante el inminente grito de terror, tus dedos rozan los vellos erizados de mi piel… ese choque eléctrico me inmoviliza… detiene todos mis músculos y, poco a poco, mis sentidos se agudizan hasta captar un calor en la oscuridad, una flama invisible que se acerca a mí y que no sé cómo interpretar.
Sin nada más que perder, me dispongo a luchar… contra todos los demonios nocturnos que se atrevan a llegar…
Entre susurros y palabras incoherentes me abrazas y me dices que todo está en paz; no hay nada de qué preocuparse, sólo me tengo que volver a dormir y tratar de descansar.
Sin batallas ganadas; sin explicación alguna, has ganado la guerra.

El silencio de tu presencia

El silencio de tu ausencia se siente como navajas en la piel. El calor de tu cuerpo, es tan efímero, que no logra ni modificar el entorno. Palabras sagradas, palabras cortantes, todas destrozadas por el silencio postrado entre nosotros. El sentir un caricia invasora, me hace sentir escosor en la piel. Sin más remedio que seguir con la irritación, miro hacia el cielo y suspiro... respiro hondo y me pongo una falsa sonrisa en la cara para iniciar un nuevo día.

La balsa

Sobre las olas, siguiendo el sentido que brinda el viento, como barco a la deriva, navego en estas aguas. Aunque hay movimientos erráticos, la dirección no es desconocida. Contemplando los rayos del sol en tu cara y el viento jugando con tu cabello, se que esta travesía, no es sólo una aventura. Sujeto tu mano y sujetas la mía y juntos brincamos a la inmensidad...

Te deseo

Te deseo porque has sido la pieza que ha completado mi rompecabezas.
Te deseo porque con una mirada me elevas al cielo.
Te deseo porque te veo como algo fundamental en mis sueños.
Te deseo porque me aceptas tal como soy.
Te deseo porque no quieres cambiar nada de mí.
Te deseo porque me ayudas a ser mejor persona y me haces que te ayude a ser mejor persona.
Te deseo por lo tolerante y abierto que eres.
Te deseo porque siempre piensas en mí.
Te deseo porque tus besos saben al mismo cielo.
Te deseo porque tendrías esa parte de flan con quien compartiría... y te robaría un pedacito.
Te deseo porque me encanta tu piel.
Te deseo porque te amo.
Te amo porque deseo compartir mi vida contigo.

Colección de cuentos y secretos

Siendo esta nuestra historia, sujeto tus dedos con los míos y los sumerjo en la pintura. Es nuestro momento y le daremos el color que nosotros querramos.Aunque cambie de escenario y se relate un cuento diferente, elijo estar contigo en cada trama.Podrá haber mil y un secretos, pero habrá mil y un historias que contarte; confesarte mil y un piezas de mi vida para que, con tus piezas, armemos nuestro rompecabezas personal.

Pasatiempo

Dentro de la bóveda celeste, donde la imaginación vuela y se pinta la delgada línea entre la realidad y los sueños, el tiempo planea su estrategia.Algunas cosas se quedarán, otras se irán; algunos campos reverdecerán y otros se volverán agrietados y estériles.Sin otra actividad, además de unir las estrellas con los dedos, el infante no se percataba que su momento se acerca como caballo desbocado.

El poder del amor. Parte III

Una venda transparente tapa mis ojos, como la niebla, a la hora del alba, no deja pasar los rayos del sol. La fuente de mis suspiros, es el origen de mis dolor. ¿Por qué llegas anunciando amor y ternura y en mi rostro se plasma tu odio y rencor? ¿Hasta cuándo seguirás usando mi cuerpo y nublando mi mente como si fuera un juguete de trapo?

Es agotador lavar la sangre y tratar de disimular las heridas que tu amor me ha causado; heridas vivas, heridas goteantes de dolor, impotencia y amor. Mi cuerpo no puede más; mi mente está destrozada y no quedan vestigios de lo que una vez fui.

No se a quién recurrir; me siento en un lugar sin salida, a la acecha de un mal infernal. Tu aliento me sigue cautivando y tus palabras me hacen delirar... pero tus manos me hacen temblar. Esto no puede continuar; de ti me he de zafar y correr hacia la libertad.

Por años me hiciste creer que sin ti, no soy nada; que sin ti, mi persona es basura; es momento de enseñarte de lo que soy capaz y espero que no te a…