El poder del amor. Parte III

Una venda transparente tapa mis ojos, como la niebla, a la hora del alba, no deja pasar los rayos del sol. La fuente de mis suspiros, es el origen de mis dolor. ¿Por qué llegas anunciando amor y ternura y en mi rostro se plasma tu odio y rencor? ¿Hasta cuándo seguirás usando mi cuerpo y nublando mi mente como si fuera un juguete de trapo?

Es agotador lavar la sangre y tratar de disimular las heridas que tu amor me ha causado; heridas vivas, heridas goteantes de dolor, impotencia y amor. Mi cuerpo no puede más; mi mente está destrozada y no quedan vestigios de lo que una vez fui.

No se a quién recurrir; me siento en un lugar sin salida, a la acecha de un mal infernal. Tu aliento me sigue cautivando y tus palabras me hacen delirar... pero tus manos me hacen temblar. Esto no puede continuar; de ti me he de zafar y correr hacia la libertad.

Por años me hiciste creer que sin ti, no soy nada; que sin ti, mi persona es basura; es momento de enseñarte de lo que soy capaz y espero que no te arrepientas, porque será demasiado tarde.

... nos vemos pronto, mi amor...

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