Que la luz de la luna se cuele por tu ventana, acaricie tu cara e ilumine tus sueños.
Sigue el sendero por la ladera, su hierba aún conserva el rocío de la mañana, purifica tus pies con él y levanta los brazos al aire.
Siente la libertad; eres libre y tu imaginación debes descarrilar. Este mundo es misterioso, pero muy apasionado.
Si atrapas una luciernaga, tu noche iluminada estará; los deseos podrían convertirse en realidad, sin importar su grandeza y complejidad.
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